Para mantenerlos en buen estado, es fundamental evitar la luz solar directa o la humedad y no sacarlos de su recipiente acrílico para una máxima protección.
Al ser naturales, son delicados, por lo que es importante evitar agitarlos o dejarlos caer al suelo; se recomienda tratarlos con cuidado.
Para limpiar el recipiente acrílico, utilice un paño de tela, un plumero, una esponja, un cepillo suave o un secador de pelo. Si es necesario, puede utilizar agua y jabón. NO utilice productos químicos ni limpiacristales.